Entrevista a Sebastián Kizner

“Hay otra parte que ya no podés explicar: cuando al artista le salta esa cosa o no le salta”

Sebastián Kizner, escritor y actor (24 años)


Por: Adrián Bechelli
Foto: Gaby Areal Velez



Su nuevo libro, Metajarra, ya tiene 1000 páginas. Hace percusión con su propio cuerpo. Trabaja en tv, teatro y comedy hall. Irónico y preciso, comparte su método para atrapar estrellas.




¿Qué es un artista?
Es una terminología insoportable… Artista es quien hace arte. Quien ejerce y quien se considera. En el momento que decís bueno, soy artista, ahí sos artista. En el punto en que te clasifican como artista y vos seguís sin creer en eso, no lo sos, o lo sos para el medio pero no para vos.

¿Vos como te considerás?
Me considero un artista. Sí, sin duda. Pero no como el medio impone el éxito o las formas de ser un artista. Busco, soy un buscador. No me auto titulo. Me lo pedís, me pongo buscador.

¿Qué hace a un artista creativo?
Que tenga una búsqueda o muy avanzada o muy particular. Y tal vez avanzada sea particular, se mezclan esos dos términos. Hay gente que no ha leído a sus contemporáneos, no ha leído clásicos, y no sé cómo aparecen con una obra magnífica. Pasa.
Mi recomendación es investigar. Yo necesito conocer. Necesito saber qué está pasando con la poesía contemporánea en Bolivia, Estados Unidos, Colombia, Alaska, ¿qué hacen los poetas de Alaska? ¿Qué es lo nuevo en general, a nivel mundial? Tengo Internet, tengo miles de herramientas, si no lo estoy buscando soy un pancho. Entonces, una vez que más o menos olfateo una recta temporal en mi propio país, más o menos lo que estuvo pasando en Latinoamérica, empiezo a entender qué pasó en los 70s, qué pasó en los 90s, y empiezo a ir a ciclos y a ver qué pasa a mi alrededor, quiénes son mis contemporáneos… Empiezo a pensar qué es mi generación, qué son los lenguajes, cuál es la búsqueda, cuáles son las puntas que podrían pertenecernos que no pertenecen a otra época.
Todas éstas cosas que son esenciales y no entiendo por qué no hay mucha gente buscándolas. No puede ser que seamos tres personas haciendo esta investigación. Todos los poetas jóvenes deberían estar locos por saber quién es el nuevo poeta puto alternativo de Ecuador.

¿A qué llamás una búsqueda particular o de avanzada?
Vos podés estar jugando un género trillado, por ejemplo, un thriller situado en Argentina, podés estar jugando realidad nacional contemporánea, ficción cortazariana… El punto es que si tu personalidad o tu forma de escribir es tan única que es incomparable, no importa la herramienta trillada que estés usando, porque ya te pertenece a vos. Las herramientas son siempre del que mejor las usa.

Volviendo a la creatividad, después de conocer el entorno, ¿qué sigue?
Primero es conocer a los anteriores. Después, conocer a tu entorno y ver qué es lo que vos entendés por nuevo o por joven o por contemporáneo, y después salir y empezar a buscar en otros entornos.
Ya conocés lo que pasa en el under de Capital, ¿qué pasa en el under de Chile? Bueno, te metés en Chile, navegás por la web, encontrás un poeta que te gusta de cien mil que leíste, le decís: che, me gustó tu producción, pasame cuatro escritores que te gusten a vos. De esos cuatro capás empatizás con uno y también le pedís que te pase cuatro, y vas charlando y te van diciendo mirá, ahora el que encabeza la parte literaria joven es este chabón que es Héctor Hernández Montecinos, que uno te va a decir que es genial y otro que es un chanta, un ladrón, como Neruda, y discusión… Y es interesante. No todos los entornos funcionan igual.
En estado liberal, por ejemplo los Norteamericanos, es todo competición. Allá se compite en poesía oral desde primaria, si ganás hacés la intercolegial, después en la universidad podés ir a la interestatal, y después al campeonato nacional de poesía, y ser el campeón. Entonces les tenés que ganar a otros, tenés que leer y estudiar y mejorar, saber qué es lo último de lo último, más todo lo anterior, porque sino el otro lo va a saber y te va a cagar porque tiene mejor olfato que vos… Cualquier sistema de juego que impulsara la investigación vendría bien.

¿No faltaría además un componente mágico o sutil? Suena un poco científico lo que decís.
Hay otra parte que ya no podés explicar: cuando al artista le salta esa cosa o no le salta.

¿Cómo te preparás vos para eso?
En ese punto soy igual de metódico, las musas vienen pero te tienen que encontrar trabajando. Entonces trato todos los días, con sistemas que me armé, de investigación propia del lenguaje. Si ya sé lo que estoy trabajando, me encuentro con eso, me pongo a corregirlo.
Pero supongamos que tengo una hoja y no tengo absolutamente nada armado, y no me viene nada, tengo que vivir, coger, reírme, pasear y todo lo demás para tener cosas nuevas qué decir. Mientras tanto, lo que se puede hacer es jugar formatos. Por ejemplo: escribo todo lo que hice a la mañana, buscando trabajar lenguaje, bien dicho. ¿Al otro día no me sale nada? Bueno en vez de la hoja de word laburo a partir de corel con letra gothic, en tamaño 14, interlineado de dos. ¿Al otro día no me sale nada? Bueno, ¿cuál es toda la literatura que puedo escribir adentro de círculos y qué me producen los círculos a mí? ¿Al otro día no me sale nada? Letra 72, dos palabras solamente en la hoja, que estén interrelacionadas y que una no sea del lenguaje popular. Juegos, dispositivos para que salten ideas, lo que uno hace en un taller literario pero te lo hacés a vos mismo. A mí me hinchan las bolas los talleres literarios. Laburo mucho en mi obra para encima tener que estar haciendo algo especialmente.

¿Te considerás autodidacta?
Sí, no me llevo mucho con las instituciones, todo ese tipo de cosas…

¿Te sentís más un poeta o un actor?
Un escritor. Me gustaría considerarme un escritor antes que un actor.

Igual sos bastante performático en tu literatura…
Cuando la hago frente a público, pero cuando la leés no soy performático porque no estoy. Lo que pasa es que tengo una literatura preparada para público en algún punto, y otra literatura que no es para leer en público.

Se me ocurre que tu obra sin movimiento sería diferente. Más allá de que la lea en mi casa.
Sí. Es que soy la cara visible de lo que hago y además la llevo. Intento esto, subir las escaleras, caminar, grabarme en un baño… Ahora hice unos trailers que se llaman Crono 12. Yo trabajo en una serie que se llama Ciegas Citas, entonces dentro de la tira, grabé con una cámara otra tira más, ilegal, que se llama Crono 12. Y ahora estoy armando los trailers. La idea es estar haciendo algo artístico aún en los medios que parecen más cabeza, y mezclar todo… Georgina Barbarrosa con alguien que tira cables, con alguien del Pachamama … Esas líneas que parecen que están subdivididas, cuando las juntás se vuelven muy divertidas, ¿no?

¿Y la música qué lugar ocupa para vos?
La música, el ritmo, es todo en la poesía.

¿Y en la actuación? Tenés toda esa cosa performática con el sonido y demás…
Porque es eso, la música es el arte por excelencia, no es el que a mí más me conmueve pero no por eso deja de ser el más completo de todos. Todas las artes tienen algo de la música, pero la música no necesariamente necesita algo de las otras. Tenés que empezar a meterte, a entenderla y a escucharla porque ahí están la mitad de las respuestas de las otras artes.
Y otro porcentaje está en cuanto entendiste el hecho artístico, en general. Yo di muchos talleres y cosas para artistas de otros palos. Como a músicos, un grupo que quería hacer música y teatro. Y es mucho más sencillo para alguien que ya comprendió de qué se trata el hecho artístico en su propia arte, que para quien viene de la nada y tiene que entender de qué se trata el hecho artístico. Es maravilloso eso.

¿Por qué pasa?
Porque es como cuando se te prende la lamparita, es el primer gran paso, que es cuando tu propio arte se empieza a crear. Algo se quiebra o algo se compone, o las dos cosas. En ese momento que dijiste: ah, ok, esto es hacer arte. Pero cuando lo ejercés, cuando lo ves, entendés de qué se trata porque te conmueve. El punto es cuando vos creás un hecho artístico y tomás noción de de qué se trata la creación de un hecho artístico. Ya sea que empieza y se termina, y no se repite, como pasa en el teatro, o que empieza y se graba, como es en la música, o que empieza y se publica, como es en los libros. Ahí ya tenés otro gustito, y otra forma de olfatear las cosas… Entonces, yo leo literatura que por ahí no me gusta tanto el escritor, pero sé que me está dando herramientas que después tomo y las uso para mí… Creo que entender el hecho artístico te permite después robar herramientas, entre otras cosas.

Sobre todo de otras artes.
Sí, sí, sí.

¿Tu poema preferido?
Alguno de Humberto Constantini…

¿Alguna frase de un poema?
Juan de Dios Martínez, de Chile: Problema A: imagine que usted no es usted. Consiga un reemplazante. Es el mejor poema que conozco.

¿Te considerás egocéntrico? ¿Creés que hay algo de ego que está bueno en el artista?
Es rarísimo. Viste esa cuestión de que seas paranoico no quiere decir que no te estén persiguiendo. Bueno, que sea egocéntrico no significa que no confíe cien por ciento en mi obra. Igual, sí, supongo que soy egocéntrico. Pero tengo el ego ese del artista actor ahí… Es mi ego ¿no? Digamos si solo dejara hablar a mi ego, diría cagamos la fruta. Eso sin duda. Pero diría cosas como que desde chico tengo la idea de que vine acá a hacer algo, todo el mundo la debe tener, y que tengo algo que decir y creo que hay alguien que quiere escuchar y me gustaría que lo escuchara la mayor cantidad de personas posibles.
Eso tiene que ver mucho con el mírenme a mí, que yo soy el que lo tiene, pero es absurdo, capaz que no lo tengo… Crespo decía: Sí, yo soy la poesía, ¿como te va? Y por qué no decir: Sí, yo soy el…

¿Qué es lo que buscás con tu proyecto de viajar e ir viviendo por temporadas con diferentes escritores?
Para escribir narrativa necesito estar fuera de la pecera. Acá se crea una necesidad de poesía, no sé por qué me pasa. Lo que más rápido te toca el alma o mueve al otro es la poesía, sigo creyendo en eso. Quiero irme para escribir narrativa, volver a meterme adentro mío, y hacia fuera tranquilo, para poder repensar eso, para escribir el segundo libro. No sé si el viaje va a terminar cuando termine el segundo libro, pero es la idea.

¿Uno para conocerse tiene que exiliarse de uno mismo?
Tuve un plan que era a los 28, 29, estar viviendo de mi obra, y poder tener una casa en la playa y escribir ahí, todo gordo y sentado. Y después dije: pará, ¿por qué tengo que estar cómodo a los 28 años? ¡Es insoportable! Mi literatura se iría a la mierda.
Prefiero estar incómodo, de lugar en lugar, viajando, haciendo nada, golpeándome, aprendiendo, amando, perdiendo, peleándome con gente, bardeándome, leyendo, sin morada fija, sin demasiada plata… Dedicarme por ahí a la literatura desde otro lado. Ya por ahí me encontraré a una mina, podré formar una casa, tener un hijo, plantar un árbol. Por lo pronto no. Lo mejor que tengo que hacer es viajar en este momento. Además porque estoy muy introspectivo en la ciudad, estoy empezando a culparla de problemas míos. Antes que la culpe del todo, me voy.

¿Vos creés que la vida de los artistas es más mental, o poética, que vida real?
No, muchísima vida real y muchísima vida mental. En mi caso, no el de todos los poetas porque funcionan de forma individual, cuando me refugio en lo mental, y lo hago bastante seguido, el cuerpo se me muere. Lo sigo usando, pero lo empiezo a destruir zarpadamente, no tengo control, libero esa parte. Digo: me voy a ocupar de la mente entonces libero el cuerpo. Soy muy malo con los equilibrios.

Por eso digo, uno entrega tanto a su obra, que es como si te devorara. Y te olvidás que hay una vida, que podés salir, que hay gente…
¿Pero eso qué es? digo. ¿Y qué si tu obra es tu vida? Si es eso, ¿disfrutás más salir, la gente o trabajando en tu obra?
El punto es así: nos tiran a todos acá al mismo tiempo, no nos explican nada, nadie volvió hasta ahora que yo sepa para decir qué pasa después, ni siquiera tus parientes, ni tu madre ni tu padre tienen más experiencia de qué hay que hacer acá que vos… No por estar más tiempo entendés más, de hecho pasás toda la vida y no sabés que venías a hacer acá.
Entonces las reglas en algún punto las ponés vos, excepto las reglas naturales y las sociales. No podés flotar, y si violás una mina vas preso. Pero por fuera de eso… ¿Te querés morir a los 30? Genial. ¿Querés vivir hasta los 100? Perfecto. ¿Querés pasar toda tu vida viajando como un vagabundo? Buenísimo. ¿Tocás hace 30 años canciones con 2 notas? Maravilloso. ¿Leíste todo Stendhal y estás falsificando uno? Me parece genial.


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